Fue un campesino hondureño, miembro activo de la Empresa Campesina Gregorio Chávez, organización afiliada a la Plataforma Agraria del Bajo Aguán, dedicada a la defensa de la reforma agraria, el acceso a la tierra y la mejora de las condiciones de vida de las familias campesinas en Trujillo, Colón.
José Luis formaba parte de un proceso organizativo que impulsa la producción colectiva en aproximadamente 1,200 hectáreas de tierra, con actividades agrícolas como la palma aceitera y cultivos de subsistencia (maíz, frijol, yuca, plátano y otros), así como iniciativas comunitarias orientadas a la salud, educación y bienestar social de sus asociados. Esta labor se desarrollaba en un contexto de conflicto agrario prolongado, marcado por persecución judicial, desplazamientos forzados y violencia sistemática contra dirigentes y bases campesinas.
En enero de 2025, José Luis Hernández Lobo fue asesinado en la comunidad de Rigores, una zona bajo control de grupos armados irregulares, junto a su pareja Suyapa Guillén, también integrante de la Empresa Campesina Gregorio Chávez. Su asesinato se inscribe en una serie de homicidios selectivos cometidos contra miembros de esta empresa campesina entre enero y julio de 2025, lo que evidencia un patrón de ataques dirigidos a desarticular la organización.
Hasta la fecha, no se ha informado sobre avances judiciales ni sanciones contra los responsables, reforzando las denuncias de impunidad estructural en el Bajo Aguán. El caso de José Luis Hernández Lobo ha sido citado por la Plataforma Agraria como ejemplo del patrón sistemático de violencia, control territorial armado y criminalización que enfrentan las comunidades campesinas, y sustenta sus demandas al Estado hondureño de justicia, protección urgente, desarticulación de grupos armados y cumplimiento de los compromisos gubernamentales asumidos en 2022.


