Fue un campesino indígena tolupán miembro de la tribu San Francisco Locomapa, en el municipio de Yoro. Junto a su familia, se había trasladado un mes antes desde Ocotepeque, en el occidente del país, para establecerse en una pequeña propiedad de cuatro parcelas donde pretendían cultivar y vivir dignamente, como muchas otras familias campesinas e indígenas de la zona.
El 21 de febrero de 2016, en horas de la mañana, José Pantaleón fue asesinado a sus 70 años, junto a varios de sus familiares en el caserío Cabeza de Vaca #2. De acuerdo con versiones de la comunidad, los crímenes fueron cometidos por grupos armados al servicio de terratenientes, madereros y mineros locales, contratados para eliminar a personas consideradas “indeseables” por oponerse a los intereses económicos en la región. La tribu San Francisco Locomapa mantiene una larga historia de resistencia frente al saqueo de sus recursos forestales y al despojo de sus tierras comunales. A causa de esa defensa, sus líderes han sido perseguidos, amenazados y asesinados en repetidas ocasiones.
La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), junto con sus organizaciones miembros en Honduras, CIPRODEH y COFADEH, condenó el asesinato y expresó su preocupación por la falta de protección del Estado hacia las comunidades indígenas, señalando que la violencia contra el pueblo tolupán persiste en un contexto de impunidad y desatención gubernamental.



