Ambientalista:

Juan Bautista Silva Ventura

Defendió los bosques de Comayagua hasta el final, y por hacerlo pagó con su vida.

La historia de Juan Bautista Silva Ventura y su hijo, Juan Antonio Silva Hernández, es el reflejo de la cruda realidad que enfrentan los defensores del medio ambiente. Es una narración marcada por el amor a la naturaleza, la valentía ante la impunidad y una tragedia brutal que enlutó a toda una comunidad.

El Hombre, la Familia y la Tierra

Juan Bautista Silva no era un hombre de letras; de hecho, no sabía leer. Sin embargo, su inteligencia, liderazgo y profundo sentido de la justicia lo llevaron a desempeñarse como facilitador judicial en su comunidad, firmando documentos con la autoridad moral que se había ganado a pulso. Su ex pareja y viuda, Ana Luisa Hernández Raudales, lo recuerda como un pilar fundamental en su hogar, un hombre pacífico que proveía para los suyos sembrando la tierra en su tiempo libre. Ella lo describe con profunda nostalgia: “Él era un señor maravilloso, en mi hogar nunca hubieron discusiones”.

Desde 1991, Juan Bautista dedicó su vida a proteger las áreas verdes de su región. Estaba convencido de que su labor trascendía su propia vida, afirmando constantemente: “Esto -los bosques- son el pulmón para las nuevas generaciones”. Este compromiso lo llevó a ser un miembro activo e incluso presidente de la junta directiva de una cooperativa agroforestal local. Sus compañeros lo describían como un hombre «activo, participativo e inteligente».

A su lado, siempre incondicional, estaba su hijo Juan Antonio. La viuda relata que padre e hijo eran inseparables, a tal punto que ella solía llamarlos «los 2 Juanes». Juan Antonio era un joven tranquilo, dedicado a pescar en el río y con una fuerte convicción espiritual. Su madre lo recuerda con dolor: 

La Lucha y las Amenazas en la Sombra

La labor de don Juan no era fácil. La zona enfrentaba graves problemas ambientales; la cooperativa había perdido al menos el 25% de sus bosques debido a plagas y, de forma más alarmante, al apoderamiento ilegal de tierras que estaban siendo cercadas por presuntos dueños. Como defensor ambiental, Juan denunciaba reiteradamente la tala ilegal ante las autoridades, aunque estas rara vez daban respuesta a sus llamados.

Su activismo le trajo enemigos peligrosos. Años atrás, había sufrido un violento ataque con machete por problemas relacionados con el agua, a manos de un hombre que le cortó la mano. Aunque ese conflicto se había resuelto mediante conciliación, la tensión en la zona por la madera y los recursos nunca desapareció. Las amenazas comenzaron a rondar a la familia. Apenas dos meses antes del fatal desenlace, uno de sus agresores amenazó directamente a otro de los hijos de Juan, diciéndole: “Si no sos vos es tu papá al que van a encontrar muerto”.

Juan Bautista era plenamente consciente del peligro que corría. Sabía que su labor como guardián del Cerro de la Cruz incomodaba a grupos criminales dedicados a la tala ilegal. En una ocasión, con una claridad premonitoria, le confesó a su esposa: “A mí me van a matar por la verdad y por lo mío”.

¿Por qué y cómo los mataron? La Brutalidad de un Crimen

El motivo del asesinato fue silenciar su labor de documentación. El lunes previo al crimen, don Juan recibió una llamada sospechosa proveniente de un número de telefonía móvil. Los interlocutores se hicieron pasar por autoridades ambientales y del Ministerio Público, pidiéndole que se presentara en el Cerro de la Cruz para tomar videos y fotografías de un grupo que estaba talando y deforestando el bosque de pinos. Era una trampa mortal para atraerlos a una zona aislada.

La forma en que fueron asesinados fue un mensaje de terror extremo. Al llegar a la zona a bordo de su motocicleta en la mañana del 26 de febrero de 2025, padre e hijo fueron sorprendidos por un grupo de individuos dedicados al corte ilegal de madera. Fueron interceptados, atacados con armas de fuego y, posteriormente, sus cuerpos fueron arrojados a una hondonada donde los criminales, utilizando armas punzocortantes, procedieron a desmembrarlos y decapitarlos.

Este nivel de ensañamiento no fue casual; fue diseñado para sembrar el terror en la comunidad y en la cooperativa, quienes posteriormente confesaron tener miedo de ir a trabajar a ciertas zonas por temor a correr la misma suerte. El hallazgo de los cuerpos fue una escena desgarradora. Fue el propio hijo sobreviviente, Pedro Edgardo, quien encontró los restos de su padre, relatando el momento más impactante de su vida: “Al pie del rancho estaba la cabeza de mi viejo”, la cual tuvo que recoger él mismo en una bolsa.


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Línea de Tiempo de una Tragedia Anunciada

Para comprender la escalada de violencia y la inoperancia que rodeó este caso, es fundamental observar la cronología de los hechos:

1991

Juan Bautista Silva inicia su incansable labor en la defensa del medio ambiente y los bosques.

Años previos al crimen

Juan es atacado con un machete por un hombre, perdiendo una mano en el altercado.

Diciembre 2024 / Enero 2025

Se producen amenazas directas contra un hijo de don Juan por parte de madereros ilegales. El hijo graba la amenaza en video y la presenta a las autoridades, sin recibir respuesta.

Enero – Febrero 2025

Aproximadamente 40 días antes del crimen, la viuda de Juan comienza a tener presentimientos y observa «sombras que entraban y salían de la casa».

24 de febrero de 2025 (Lunes)

Don Juan recibe una llamada telefónica engañosa, supuestamente de autoridades, solicitándole ir al Cerro de la Cruz a documentar tala ilegal con videos.

25 de febrero de 2025 (Martes)

Un grupo de personas es visto aserrando madera en la zona. Las autoridades decomisan armas y motosierras, y detienen a un sospechoso que luego es liberado rápidamente.

26 de febrero de 2025 (Miércoles)

6:00 a.m. – 6:30 a.m.: Juan y su hijo Juan Antonio se dirigen en motocicleta hacia el Cerro de la Cruz.

Mañana: Son interceptados, baleados y desmembrados por los madereros ilegales.

Noche: Al no regresar, la comunidad inicia una búsqueda en medio de un «gran silencio», deteniéndose a las 2:00 a.m. sin éxito. Las autoridades exigen esperar 24 horas para actuar formalmente.

27 de febrero de 2025 (Jueves)

Los cuerpos sin vida y desmembrados de Juan y Juan Antonio son encontrados en una hondonada del bosque.

10 de marzo de 2026 (Noticia Reciente)

Tras más de un año del crimen, las autoridades ejecutan allanamientos y capturan a dos hermanos sospechosos de ser los autores materiales del asesinato.

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La Reciente Captura y el Largo Camino hacia la Justicia

En los últimos días, los medios de comunicación y fuentes oficiales de seguridad han informado de un avance significativo: el 10 de marzo de 2026, mediante allanamientos en el departamento de Francisco Morazán, se logró la captura de dos hermanos presuntamente responsables de ejecutar el asesinato de Juan y su hijo. Los detenidos, de 37 y 31 años, enfrentan órdenes de captura vigentes por el delito de asesinato en concurso real y han sido puestos a disposición de la justicia.

Sin embargo, para la familia y las organizaciones de la sociedad civil, este es apenas el comienzo. Se ha advertido públicamente que la captura es solo el primer paso y que la verdadera justicia se alcanzará únicamente cuando el sistema logre condenas firmes contra todos los involucrados.

El abandono institucional ha sido otra herida profunda para la familia Silva. Tras el asesinato, la viuda denunció que no recibieron acompañamiento de ninguna institución, que el seguro de vida de don Juan fue anulado sin explicación alguna, y que la cooperativa a la que entregó años de su vida apenas aportó una suma simbólica para los gastos fúnebres.

Hoy, el eco de la voz de Juan Bautista sigue vivo en los bosques que juró proteger. Su viuda, sosteniendo la memoria de "los 2 Juanes", resume el anhelo de una familia y de toda una comunidad ambientalista que se niega a ser silenciada: “En este mundo yo deseo que se haga justicia, yo me arrodillo ante Dios mañana y tarde y le digo: - Padre, eres tú el que va a hacer justicia por Juan Antonio y don Juan”

Emblemáticos

María Enriqueta Matute

Mujer tolupán, asesinada por defender el territorio indígena frente a la minería y la impunidad.

Juan Lopez

Juan Antonio López

Líder comunitario y defensor ambiental, Juan López impulsó la Ecología Integral y la defensa de los bienes comunes desde la Iglesia y la organización ciudadana en Tocoa.